La mayoría de los traders asume la liquidez como un derecho adquirido. Se da por hecho que siempre habrá alguien dispuesto a comprar o vender al precio “justo”. Pero el mercado no funciona así. La liquidez no es una promesa; es un privilegio temporal. Y cuando desaparece, lo hace sin pedir permiso...
Son las 3:57 p.m. y, durante gran parte del día, el mercado pareció indeciso. Velas pequeñas, volumen irregular, movimientos que no terminaban de confirmar nada. Pero en esos últimos minutos, todo cambia. El precio acelera, las opciones se inflan o colapsan, y decisiones tomadas en segundos pesan ...