Opciones en años electorales: volatilidad y oportunidades
Feb 13, 2026
Los años electorales introducen un componente adicional de incertidumbre política que el mercado traduce directamente en precios de opciones. No se trata solo de dirección del mercado, sino de expectativas sobre regulación, impuestos, gasto público y tasas, factores que influyen en volatilidad implícita (IV), skew y estructura temporal.
Históricamente, la IV tiende a elevarse conforme se acerca la elección, especialmente en índices amplios como SPX o ETFs como SPY. Esto ocurre porque los participantes buscan cobertura ante posibles movimientos bruscos. Por ejemplo, si SPY cotiza en 480 a un mes de la elección, las opciones at-the-money pueden reflejar una IV superior al promedio anual. Un straddle que normalmente cuesta 9 puede cotizar en 13 o más simplemente por incertidumbre política.
La clave técnica es que el mercado no solo anticipa volatilidad, sino momentos específicos de resolución. La curva de volatilidad por vencimientos suele mostrar primas más altas en expiraciones cercanas a la fecha electoral. Esto genera oportunidades en calendar spreads. Un trader podría vender opciones con vencimiento justo después del evento y comprar vencimientos posteriores si espera que la volatilidad caiga rápidamente tras conocerse el resultado.
Un ejemplo concreto: supongamos SPY en 480 con elecciones en dos semanas. El call 480 con vencimiento esa semana puede tener IV de 28%, mientras que el vencimiento a dos meses marca 22%. Un calendar call spread aprovecha esa diferencia. Si la volatilidad del corto plazo colapsa tras la elección, la opción vendida pierde valor más rápido que la comprada.
Otro aspecto relevante es el skew. En contextos electorales, los puts suelen encarecerse más que los calls por demanda de protección. Esto crea oportunidades en put spreads. Por ejemplo, vender un put 450 y comprar un put 440 puede ofrecer mejor relación riesgo-beneficio porque la prima del put vendido está inflada por cobertura institucional.
Las estrategias direccionales también cambian. Comprar calls o puts antes de la elección requiere que el movimiento exceda lo que el mercado ya descuenta. Si el mercado espera un movimiento del 4% y el índice solo se mueve 2%, incluso acertando la dirección, la posición puede perder por caída de IV.
Después del evento, ocurre el clásico “vol crush”. La incertidumbre se reduce y las primas bajan. Los vendedores de opciones pueden beneficiarse si el movimiento real fue menor al esperado. Sin embargo, el riesgo permanece si el resultado genera un cambio macro fuerte que prolongue la volatilidad.
También hay oportunidades sectoriales. Elecciones pueden afectar más a sectores específicos como salud, energía o defensa. Las opciones sobre ETFs sectoriales pueden mostrar aumentos de IV mayores que el índice general. Esto permite spreads relativos entre sectores y mercado amplio.
Desde un enfoque técnico, operar opciones en años electorales implica entender que el mercado descuenta escenarios probabilísticos. Las primas reflejan no solo lo que podría pasar, sino cuánto cree el mercado que se moverá el precio. Las oportunidades aparecen cuando la volatilidad implícita se desvía de la volatilidad realizada posterior al evento.
En resumen, los años electorales no garantizan movimientos extremos, pero sí elevan expectativas. Las opciones convierten esa expectativa en precio. La ventaja no está en predecir quién gana, sino en medir si la volatilidad implícita está sobrevalorada o subvalorada frente al movimiento real que finalmente ocurre.
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